martes 28 de julio de 2009

Gastronomía manchega en el Quijote

El Quijote: La biblia de la gastronomía Manchega

"...Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda..." Es ésta la segunda frase del Quijote que, si bien, no es tan conocida como la primera, nos da una idea de la importancia que los fogones, el buen yantar y la gastronomía que en general tienen en la inmortal novela de Cervantes. Y es que no es raro el capítulo del Quijote en que no haya un breve pasaje referido a la cocina de la época, así tan famosos son los molinos de viento como las hambres por las que el bueno de Sancho había de pasar por ser fiel escudero de su señor.



Don Quijote era alto y delgado, no sabemos si de constitución o por necesidad, Sancho, su fiel escudero, era bajito y regordete, y en su caso la necesidad se había convertido en hambre, compañera fiel muy a su pesar de la mañana a la noche. El Quijote además de ser la mejor novela del mundo es para muchos el mayor compendio de gastronomía manchega y castellana. Sus guisos han pasado no sólo a la historia de la literatura sino a la historia de los mejores fogones y todavía hoy se materializa en numerosos pueblos de Castilla-La Mancha.

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